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AHORA, SI, EN CASA THRILLERS AL SUR 

Recopilación de Germán Cáceres

3ª EDICION

 

Ilustración de la antología aparecida en la primavera de 1993 y que marca la irrupción del género en el soporte electrónico.

Si bien no es nada del otro mundo que un libro cualquiera alcance una 3ª edición, aunque a esta altura, en la Argentina, ya no se sabe qué es lo normal, lo extraordinario, lo fantástico o lo irreal, se debe convenir, al menos, que un libro, más todavía, una antología de cuentos policiales argentinos, alcance esa condición en formato electrónico, no es de todos los días.

G. K. Chesterton tuvo a bien dejar sentado que en le equívocamente llamada literatura policial era el único lugar donde se podía encontrar cierta poética de la vida moderna. Mirada a menos desde el vamos, según Borges porque es el único género en que se puede precisar con exactitud el día que a Edgar Allan Poe le publicaron Los asesinatos de la calle Morgue, transitó el éxito de público (algo siempre dudoso), el crecimiento de un círculo de adeptos que bordean la adicción (peor, todavía) y los límites al racionalismo inglés, primero, y luego a la conciencia cínica que impone la novela negra como punto de inflexión a partir de los ´30, con otra cuna sajona, como es Estados Unidos, pero en la costa oeste, en California, donde la Babilonia capitalista generaba integrantes de clases sociales ascendentes con la misma velocidad y calidad con que las rotativas escupían los diarios ya armados.

 

Sello que completaba la portada pegada a mano, disquete por disquete, de los libros electrónicos de Axxón.

 

En 1993, a instancias de Germán Cáceres, un autor que provenia de lo que podemos llamar ligeramente clásico en la literatura, atraído por lo que entonces hacía una década estaba imponiendo más y más la irrupción de la informática, le propone a Eduardo Carletti, cabeza visible del grupo Axxón, la idea que ahora se reactualiza. En noviembre de ese año, en un conocido y tradicional café, se hace la no menos presentación tradicional, que no ha cambiado pese a la Hi Tech, y de esta manera la recopilación titulada genéricamente Thrillers al Sur se convierte en el primer hito del género en tener soporte electrónico, más allá de las críticas, pareceres y gusto sobre la materia misma, esto es, la literatura, pueda generar en los ahora lectores/usuarios, una condición nueva que va más allá de lo novedoso que pueda tener la nomenclatura.

 

Disquete de 5 1/2,  de HD, con capacidad de 1,2 Hb, con el sobre respectivo, y la marca comercial disimulada con las etiquetas impresas aparte, impresas aparte, tal como apareció esta primer antología en noviembre de 1993.

 

Fue de esta forma, ahora sencilla con lo abrasivo que permite el paso del tiempo, en que la literatura policial, y la cultivada por argentinos, incursionó por primera vez en los rudimentos de la multimedia, sostenida por un soft que ya venía haciendo historia y que merece unas palabras. En el café de San José y Rivadavia, donde se venían reuniendo y lo siguen haciendo,  la zipeadora hiperinflacionaria de 1989 pescó a un grupo de jóvenes escritores de ciencia ficción con un ejemplar ya listo para sacar sobre papel, en una imprenta, como se había venido haciendo durante siglos. La vedete del siglo los dejó como Tarzán: ligeros de ropas, columpiándose de árbol en árbol, y a los gritos. Fue ahí que la Madre Necesidad, que le sacude la modorra a todos los talentos, les hizo entender que o encontraban un camino diferente o se iban a escribir el género que fuera, pero con aerosol y en las paredes.

Eduardo Carletti, aparte de escritor de ciencia ficción, es ingeniero electrónico, se dedicaba a curar y emparchar fierros en un laboratorio de Monserrat para ganarse la vida y con el acuerdo y aliento del resto, más colaboraciones colaterales que van a enriquecer la idea primera, se larga a programar un soft que les permitiera poner los TXTs en pantalla primero, luego fue leerlos en la compu o imprimirlos, después la posibilidad también de grabar el ASCII en un disco, el caso fue en menos de dos años, Axxón, con doble equis porque el lenguaje les exigía un byte más y se habían aferrado a la palabrita que nomina a la relación existente contra las neuronas, ya era famoso en todo el mundo.

 

Eduardo Carletti en la biblioteca de su casa de Ituzaingó, en el conurbano bonaerense.

En Argentina los peligros acechan por docena. Pero el más temible es el que no perdona no tanto al talento, sino a la originalidad. Jugando al fútbol nos desahogamos delirando por la gambetita individual, pero en la vida social al que asome la cabeza hay que darle con todo. Por eso no pocos de lo que lo logran es más por falta de escrúpulos hasta para ir al baño que por otros méritos. Axxón marcó la punta, esta antología de autores aborígenes dedicados al género policial fue el Nº 5 de una decena de títulos, pero hoy cualquier mequetrefe metido a especialista, al hablar pomposamente de e-books, lo pasa por arriba como alambre caído. No tiene los óleos sagrados de Bill & Co. Y los pobrecitos nunca sabrán que, en su momento, más o menos cuando aparecía este material, de Seattle llegó una oferta porque querían comprarlo y no hubo caso.

El disquete original de esta antología era un 5 y 1/2 de alta densidad, con una capacidad de 1,2 higabytes, y corría bajo D.O.S. Ni soñar hoy con ponerlo en un fierro que tenga más de 300 Mhz porque se corre peligro que hasta se prenda fuego. Pero no pocas sorpresa se van a llevar los que vean la interfase gráfica, las fuentes utilizadas, los acentos y las eñes, las columnas justificadas y otros chiches, y crean que allí hay otra cosa. No: simplemente Axxón se adelantó dos años a Windows en la materia y como nunca publicitaron a páginas completas porque apenas si tenían para pagarse el café en San José y Rivadavia, los ejemplares mensuales de Axxón se regalaban, para lo cual había que ir con un disquete formateado a los boliches amigos donde lo copiaban o bajarlo de algún BBS de los que entonces proliferaban, no sólo nadie está enterado de ese fenómeno cultural, sino que a nadie le interesa porque se ha perdido el interés por la historia

Pero no puede ser de otra manera: en realidad, lo que no hay es futuro...

A los incuestionables valores literarios de Thrillers al Sur hay que agregarle todo este entorno cultural, de modo tal que no se pierda de vista el momento político y social en que se dio, sobre todo por el género acuñado. Además de no ser tantas las antologías sobre el particular, como no demasiados sus cultores nativos, el haber primereado con el sostén electrónico no es poco mérito y por lo menos hay que mencionarlo ya que nos está ganando el olvido en todo.

La 2ª reedición, sostenida en formato .PDF, con distribución gratuita, se debió a la gentileza de Cáceres y Carletti, a mediados del 2001, y fue realizada para ganar tiempo. Este último se encontraba terminando una versión 32 bits del soft original de Axxón

El índice de títulos de los cuentos y sus respectivos autores, tal como permanece desde el primer momento: 

         Zorro viejo (Norberto Firpo)

           La vida real (Juan José Delaney)

           Cuando se apagan las luces (Jorge Manzur)

           El día de la pantera (Eugenio Juan Zappietro)

           Con tinta Sangre (Juan Sasturain)

           La estafa un escalofriante (Jorge Landaburu) 

           Las señales (Adolfo Pérez Zelaschi)

           La sombra del espía (Juan-Jacobo Bajarlía)

           Maldita suerte (Germán Cáceres) 

           Un día después (Vicente Battista)

         La loca y el relato del crimen (Ricardo Piglia)

Todas las generaciones. Todos los estilos. Todos los enfoques. 

Y aparte de la recopilación, un cuidadoso y documentado prólogo también a cargo de Germán Cáceres. Pensamos que ya está la información suficiente como para que no quede otra cosa que bajarlo y disfrutarlo, en pantalla o impreso por el usuario mismo, en casa, todo lo tranquilo que se pueda y sin remordimientos por el componente escapista que tiene toda literatura, cualquier literatura. La repercusión fue inmediata y el trabajo, por capricho, por cariño, por cábala o lo que se quiera, debía volver a su formato original, al que le dio cobijo para nacer.

Eso sí, dadas las características de esta literatura en especial, no damos garantías. Si de pronto siente un aliento cálido en la nuca, que le apoyan un objeto frío y duro, alcanzando a oir lo que tenía registrado como un estampido, es culpa de la ficción, no de la realidad, caramba, tampoco se trata de ponernos tan agoreros y paranoicos.

Por fin, disfrutando como locos del chacoteo de esta etapa histórica que nos tocó vivir y que supimos conseguir, igual o mejor que los laureles del escudo, Thrillers al Sur volvió a su hogar natal. Otra vez está sostenida por el soft de Axxón, pero ahora bajo Windows, en 32 bits y con todos los chiches. Claro, también gratis. Los que quieran hacerse de una copia sin oblar un céntimo porque todavía están en el corralito o directamente en la lona, sencillo: un clic en el proyectil que se viene, vamos, rápido, antes que dé en el blanco, y chau, che, no vemos, cuáles son los problemas. Eso sí, esperen que demos la voz de ¡aura! una vez que lo terminemos.

Mientras tanto, si alguno tiene interés en ponerse en contacto con Germán Cáceres, bueno, métale un mail haciendo clic sobre la cartita y póngale lo que quiere decirle.