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¿Que 25 años no es nada?

LO DE LOS

MILITARES

FUE

MUNDIAL

Amílcar Romero

Si tiene configurado el RealAudio, cosa de ir haciendo movimientos de calentamiento precompetitivo y ponerse a tono para lo que viene, de gran esfuerzo, clic en la imagen y Los Tips Taps entregan con gran sentimiento y el apoyo logístico de José María Muñoz, el Relator de América, es decir, bien oficial la mano, para la RCA Víctor nada menos,  una pieza de antología y premonitoria de lo que se venía como es Dale, Argentina, nada menos que autoría del Palito Ortega, futuro gobernador y senador nacional por Tucumán, hasta casi candidato a presidente de la república por el peronismo, y Lalo Fransen, su ex compañero en el Club del Clan. Algo inolvidable, incunable.

 

 

El logo oficial, sobre cuya comercialización también mojó el pancito la FIFA y el bueno de Joao. Buenazo, sonriente no se sabe de qué, hasta medio boludón, y con la guacha en la derecha, mozo ijinetazo ahijuna, y la pelota... Che, ¡les salió zurdito! No se puede creer. Infiltrados y campañas en todos lados, che,  ¡cruz diablo!, clic en la figura y a escuchar 25 millones de argentinos, la marcha oficial compuesta especialmente por Martín Darré y en versión de la orquesta y el coro estables del Teatro Colón. En este país no se gana para sustos, mi viejo.

En la noche muy fría y ya cerrada del domingo 25 de junio de 1978 los tres pitazos del referí marcando el centro del campo indicaron que Argentina había logrado no una, sino dos distinciones ecuménicas: la Copa Jules Rimet y las Madres de Plaza de Mayo. Inseparables. Dos caras de una misma moneda. Lo mismo que el 25 de mayo y el 9 de julio. Doble declaración formal de la independencia y ninguna verdadera. Todavía sin resolver, salvo la dictadura de los hechos, si realmente país aparte hecho y derecho o colonia preferida, contra trato deferencial, mimitos y alfombra roja.

Desde su caseta en el sector prensa, la voz extraoficial, paramilitar, de José María Muñoz, el Relator de América, entraba en el paroxismo, en órbita, dejaba muy en claro que si algo se había cumplido y bordeaba lo celestial, quedaban todavía objetivos a cumplir y que había que hacerlo de igual manera, con los de gorra y visera a la cabeza, torturas y campos de concentración, porque todos los que hablaban en las campañas antiargentinas era porque no nos conocían y, sin sarcasmos, fue gracias al XIº Mundial de Fútbol de la FIFA que nos conocieron de verdad, tal como éramos y ahora vayan a cantarle a Gardel y LePera

El Gordo Muñoz, el de La Oral Deportiva, el mismo de la Radio Rivadavia cuyo paquete accionario estaba en manos de la Unión Cívica Radical, el de conectar el estadio José Amalfitani, en Liniers, con la fragata Sarmiento en cualquier océano del globo, el que convocó a la multitud el 10 de abril de 1082 para terminar de mamarlo a Galtieri, el que chumbó a los pibes a hacerse la rata y pasaran frente a la OEA de avenida de Mayo donde estaban los familiares pidiendo por los desaparecidos, el que trasmitió los bombardeos en Malvinas, en todas las canchas, mientras se jugaban los partidos, como si fueran córners o tiros libres desde la media luna, el vecino de la suegra de Jorgito Triacca en la calle Melián. Aquí está, con todo y diciendo todo. Clic en su  figura señera, vamos, a no ponerse coloraditos que se viene el revival con todo de aquella jornada histórica y memorable.

Oficialmente todo comenzó en 1974, cuando ya había muerto el General y reinaba El Brujo. Se formó el ente corporativo correspondiente, con los caballos de Troya que corresponde, tipo Carlitos Lacoste en segunda línea a lo Leguisamo, y también el Loro Miguel, que se trajo de la mano al Flaco Menotti. La orquesta empezaba a formarse y no faltó mucho para los ensayos.

¿Las manos de Perón? El primer  logo, que data de 1974, cuando en el primer ente corporativo estaba Lorenzo Miguel, Paulino Niembro como presidente de Nueva Chicago y otros representantes de la Patria Metalúrgica, las 62 y la burocracia sindical. Los que pusieron en la dirección técnica al César Luis Menotti del Huracán campeón de 1973, con Carrascosa, Larrosa y Houseman. Depués, en su momento, cuando realmente se vaya acercando el momento, no era cuestión de perderse el negocio y otros cumpas, tipo Palito Ortega y Lalo Fransen, van a hacer música a medida, como esta Adelante, Argentina, donde también todos unidos triunfaremos. Por favor, los que tengan configurado el RealAudio, clic en las manitos o lo que sea, che, y otra vez subordinación y valor para defender al fulbo y deleitarse con esta otra joyita testimonial.

Tanto de la Copa como de las Madres no se ve que haya tanto que festejar. A la primera, obviando varias cosas varias, está el 6 a 0 a los peruanos que es tan vergonzoso para los que pusieron como para los que recibieron. En lo que se refiere a lo segundo, sin retaceos de ninguna especie, pero su irrupción en el escenario histórico del país se debe a la tortura, desaparición y muerte de alrededor de 30 mil ciudadanos, en su gran mayoría jóvenes de ambos sexos. ¿Festejar qué? ¿No sería decir mejor lamentar? Tal vez, por tratarse del país que se trata, podamos conciliar en que estamos frente a sendos festejos lamentables o, tal vez, por qué, un par de lamentos para festejar. ¿Mejor?

La otra Copa. ¿O el seleccionado de Menotti se ganó los pañuelos blancos en la cabeza? Si le hace clic a la ya familiar imagen que forma parte del paisaje argentino, la voz de un locutor profesional le rescatará el detalle de las 316 desapariciones que se produjeron en 1978, desde el 1º de enero a cuando todavía las visitas estaban desempacando. La información es de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos.

El libro recoge, a diestra y a siniestra, las que son supuestas sinceras confesiones que nadie había visto y por lo tanto, ninguno estaba enterado de nada. Una paciente recolección de lo que dijeron los diarios, día por día, desde que comenzó el Mundial hasta que terminó, en plena bullanga, bocinazos y cornetas, demuestra que la gente, además de sorda, era ciega o analfabeta. A todo esto, si bien nunca se sabrá con exactitud no ya la cantidad real de víctimas del terrorismo de Estado, como tampoco la deuda externa ni la cantidad de enviados y muertos en Malvinas, menos que menos el costo de la fiesta de todos, como se la llamó, sólo que sobrepasó con holgura los 583 millones, que por lo menos dos de los estadios se levantaron al cuete y que ATC, aparte de grande e inútil, importó una tecnología casi exclusiva, que nos dejó como los ingleses con el volante a la derecha, pero casualmente aptos para tener que andar retocando y ser binorma, algo que nos encanta.

Osvaldo Bayer, biógrafo del anarquista Severino Di Giovanni y autor de La Patagonia trágica, por aquel entonces exiliado en la República Federal Alemana, cuenta algunos detalles de los negocios con los democráticos teutones y otros hechos de sumo interés. Clic en la imagen y habla.

Todo el trabajo se dedica esmeradamente a recomponer todo lo sucedido, sin dejar de tocar a ningún ámbito. Por ejemplo, qué hicieron los artistas notorios, aparte de los ya mencionados.

Facsímil de la tapa de Piazzolla'78, suite compuesta especialmente por el talentoso marplatense. Hasta sus más acérrimos admiradores y biógrafos lo consideran, políticamente hablando, como un lamentable paso en falso. Todavía le faltaba uno más, en mayo de 1982, cuando le dedicó un tanto a Los Lagartos de las Georgias, comandados por Alfredo Astiz. Clic en la imagen y el primer movimiento, titulado igual que toda esta obra.

No fue el único. Nadie pensó que se iban a venir tan abajo y tan pronto. Aparte de las simpatías en el fondo de los corazoncitos, pero vaya uno a probarlo con lo maleable que es la gente. O exitista, como dice la propia Hebe de Bonafini, como siempre, sin pelos en la lengua, contando entresijos de su propia vida personal. 

Una de las figuras más emblemáticas de las Madres. Platense, con dos hijos desaparecidos, aborda al hecho con la cabeza alta, como dice ella que estuvieron siempre. Clic en su figura y habla.

Un modelo de organización, en efecto, tal como se dijo. Y a tal punto que hasta la reventa de entradas estaba organizada y las barras bravas fueron conversadas para mantener la imagen y se portaron como chicas de colegio inglés. Ni un mísero quilombo, nada. El mundo pudo vernos tal como éramos y convencerse de toda la sarta de mentiras que se decían. Una joyita, realmente, como para festejar a más no poder, junto a Clemente, El Loco Chavez, los analistas políticos de los diarios y otros notables que vieron el viento celeste y blanco soplar como nunca.

El Monumental, tal como quedó para inauguración y la final. Bien redonditos, sin boquetes que le den la espalda al río y las entradas con caracoles, no fuera cosa que el diablo y/o la policía metieran la cola y hubiese otra vez 80 muertos como ocurrió en 1944 y 1968. Nada más que un clic en esa figura tan familiar y Horacio Malvicino, con el seudónimo discográfico de Alain Debray, les brinda algo del LP hecho para la ocasión y titulado Argentina Color.

Habìa que ganarlo, sí o sí. Uno de los jugadores alemanes se había querido retobar antes de salir para acá, los holandeses vinieron y se dieron el lujo de ir a la Plaza de Mayo un jueves a ver y solidarizarse con las Viejas Locas. Por eso, El Gráfico, de la editorial de La Hormiguita Viajera, dirigido por Constancio Vigil, el mismo que después va a importar un Mercedes Benz como si fuera para un empleado minusválido, lleno de progres y de próceres del periodismo deportivo que además eran poetas, pescaron el vuelo lírico y no encontraron nada mejor que traducir a un castellano fresquito, como si hubiera sido hecha acá, una carta de L. Kroll, el capitán de La Naranja Mecánica, a su hijita, en Amsterdam, poniendo todos los puntos sobre las íes y lo bueno que eran los soldaditos argentinos, tal como ella iba a comprender todo algún día y lo debe estar entiendo ahora, que debe ser una matrona rubiota, de ojos celestes y grandes pechos, toda una mujer.

Lástima el embajador de los Países Bajos que se enojó tanto y se plantó en la Editorial Atlántida. A la otra semana cantaron la palinodia, a coro y a capella, tratando de explicar el inexplicable error, pero ya era tarde. Nadie dudó en chapotear en lo canallesco, rufianesco y asqueroso. Realmente es muy nutrido el inventario, sobre todo en el rubro periodismo deportivo, y cómo se iban a camalonear primero yéndose mejor pagos a la editorial que había comprado la Logia P 2 para catapultar las aspiraciones políticas de Massera y después como democrátas de primera hora y capangas de siempre, alineándose junto a una democracia que -juraron- nunca habían abandonado.

No hay como ser periodista deportivo argentino para ser veraz y objetivo. La presunta carta, fechada en Mendoza, el 11 de junio de 1978, y conseguida en exclusividad por los boys de El Gráfico. Está escrita en inglés, como es obvio, ya que en esos países subdesarrollados ni saben hacerlo en su lengua natal. Termina: A big kiss for you... ¿Le mandamos otro al hijo de puta que fue el de la idea? Clic en la turrada y un locutor les va a leer la parte más sabrosa. Tener algo práctico a mano, por ejemplo, una bolsita de avión, para la arcada.

Se trata de una recopilación documental exhaustiva, completa, donde no falta nada para recomponer lo sucedido hace un cuarto de siglo y por qué, en realidad, no hubo un Mundial solamente, pero sí varios mundiales a la vez. La edición electrónica en formato PDF le permite al lector/usuario la reproducción de todos los archivos sonoros, ya se trate de música o voces de los protagonistas. Se trata, nada más ni nada menos, que de tener un hito histórico en su casa y de su país, no del de al lado.

Chacotonamente le decían La Pantera Rosa, por el dibujo animado de moda en la tele y su manera de caminar. Con un clic muy suave sobre su castrense imagen austera podrá tener otra vez el mensaje por cadena nacional que dirigió en la noche del domingo 25 de junio de 1978, sobre un fondo de sonido ambiente real de gritos, cornetas, bocinas y toda la alegría nacional y popular. A mirarse al espejo, vamos, ¡ar!

Jamás se van a poder separar los papelitos de los pañuelos blancos. De acuerdo: el que no saltaba era un holandés. ¿Y los millones que saltaron? ¿Argentinos, che? 

El Mundial pasó; ellas siguen dando vueltas. Ya llevan más de 1300 jueves. Y el día de la inauguración, el 1º de junio de 1978, qué casualidad, era jueves. Gran despliegue gimnástico en el Monumental, después el partido inaugural entre la RFA, a occidente del Muro,  último campeón, y la Polonia comunista. En la Plaza, ellas ya llevaban más de dos años. Si les hace un clic el italianísio Ennio Moricone, un profesional de la madona en la materia, italiano obviamente, ligado desde siempre a la historia del cine con bandas de sonido en centenares de célebres largometrajes, les deja escuchar su marcha exclusiva titulada El Mundial, que se la pagaron a pesos oro, iba a ser la oficial, pero después apareció otro, lo de siempre, y al final fue la exclusiva de aquel día. Nada más. Una vez y al olvido. Recuérdela. En Nuñez un estadio llenó la coreó y le batió palmas. En la Plaza de Mayo, el lento andar, el silencio y los lentes de todas las cámaras del mundo que iban a empezar a mostrar la verdad. O las verdades, si se quiere, porque la realidad estaba partida, como siempre, en el país de jardines con senderos que siempre se bifurcan.  

Los licuifados recordatorios televisivos, radiales y gráficos, con el despulgue y la anmistías correspondientes, ya pasaron, igual que el Mundial. Quédese con algo imperecedero, documental, certificante, de lo que verdaderamente pasó en un país del olvidos tan rápidos donde siempre lo urgente asesinó sin piedad a lo importante.

 

Para bajarse gratis la primera parte del libro documental

LO DE LOS MILITARES FUE MUNDIAL 

de Amílcar Romero

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